Seguramente ha sido la carrera donde peor lo he pasado. Los dos primeros kilómetros con flato y dolor de estómago y a partir de ahí un infierno; tenía escalofrios y unas ganas de vomitar horribles, notaba como si tuviese la tensión baja, estaba completamente sin fuerzas y algo desorientado. En más de una ocasión pensé que era imposible que en ese estado pudiera acabar la carrera pero enseguida me decía ¡AQUÍ SE ACABA O SE REVIENTA! y nunca había estado tan cerca de lo segundo. El culpable de todo esto no era el circuito, que ya me lo conocía y aunque tenía algún tramo durillo tampoco es gran cosa, fué el arroz al horno de mi madre que acabé de comer a las 16:20 de la tarde y que creo que me provocó un corte de digestión. Mamá muy bueno el arroz pero casí acaba conmigo.
Lo peor de todo vino al acabar la carrera, creo que lo único que me salvo de desmayarme fué el vaso de Coca Cola. Me costaba andar en línea recta y seguía el sudor frío. Llegue al coche y no tenía muy claro estar en condiciones de conducir pero solo quería llegar a casa y tumbarme, además estaba a menos de cinco minutos. En casa completamente sudado y con un sueter puesto me tapé con una manta y me tumbé en el sofá. Media hora y otra vez en plenas condiciones.
Conclusiones positivas:
-En estas condiciones me salió una carrera aceptable 10 km. en 48'09''. Un minuto mejor que el año pasado cuando acabé muy contento y con buenas sensaciones.
-Excelente entrenamiento psicológico de cara a las pruebas de triatlón larga distancia que quiero atacar esta próxima temporada.
PD: El que no se consuela es porque no quiere. Toda experiencia por terrible que sea tiene algún lado positivo.